Latidos de
resistencias
en La Guajira
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¿Cómo imaginar una transición energética que no sea una nueva forma de extractivismo?

El sur de La Guajira es un territorio que respira lucha, memoria y dignidad. Entre sus paisajes, resquebrajados por más de cuatro décadas de explotación de carbón térmico, se encuentran ríos que dejaron de correr y tierras que se resisten al despojo. Allí, florecen las voces de comunidades que se oponen a la condición impuesta de ser una zona de sacrificio y un laboratorio en nombre del desarrollo. 

 

El modelo extractivista no solo ha arrasado  montañas y desvíado ríos, sino que también ha dejado marcas profundas en los cuerpos de quienes habitan los territorios explotados. Ya que el cuerpo y el territorio son inseparables, las heridas de la tierra son también las heridas de quienes la habitan (Cabnal, 2023). 

 

Las organizaciones sociales y comunidades del sur de La Guajira se han articulado y fortalecido en un frente común para resistir y proteger el territorio contra el modelo extractivista. Y a través del acto colectivo de sanación, que parte de la memoria y la resistencia, han luchado por la permanencia en el territorio, la defensa del agua y la reconstrucción de la vida en comunidad frente al despojo, bajo el lema: La vida no se negocia. 

La Guajira no solo enfrenta las afectaciones y conflictos de más de cuarenta años de explotación de carbón térmico, sino que también se enfrenta a la crisis climática y a la crisis de un modelo económico que sigue viendo en sus territorios una fuente de explotación para saciar las demandas energéticas de países industrializados. Por eso, repolitizar la vida y lograr que se reconozca que la crisis ecológica y la crisis social están entrelazadas es fundamental para repensar el modelo de desarrollo regional y alcanzar la justicia socioecológica.

Las luchas territoriales de las comunidades del sur de La Guajira son la afirmación de la autonomía y el derecho a decidir sobre el presente y el futuro de sus territorios, ya que las afectaciones y conflictos no se limitan a los producidos por la minería de carbón ocasionados por la empresa Carbones del Cerrejón Limited, sino que también se enfrentan a la expansión de la frontera extractivista a través de nuevos proyectos de explotación de carbón a cielo abierto que amenazan territorios previamente no intervenidos, como Cañaverales: un territorio afrocampesino y biodiverso que ha resistido la llegada de la empresa Best Coal Company (BBC), defendiendo su vocación agrícola y su autodeterminación como territorio hidrosocial (Cajar, 2025, pg. 6).  

 

Asimismo, estas luchas buscan frenar la expansión de la frontera extractivista con la llegada de proyectos de exploración con fines de explotación de minerales críticos como el cobre, el litio y la plata. Específicamente, las comunidades y organizaciones se oponen a las actividades de la empresa Max Resource Corp (ahora adquirida por Freeport-McMoRan Exploration Corporation “Freeport”), quien con su proyecto Sierra Azul (antes conocido como Proyecto Cesar) impactaría más de 180 km2, de los cuales 120 km2 cubren principalmente la cuenca del río Cesar, abarcando los departamentos del Cesar y el sur de La Guajira (Max Resource, 2024).

"Nos hablan de transición, pero nunca nos preguntan qué significa para nosotros"

- Participante Caravana La Guajira Le Habla al País 2024


Mirar a La Guajira más allá del carbón implica entender que la transición energética justa se erige como una oportunidad para enfrentar la crisis climática. No obstante, esta transición debe trascender el simple reemplazo tecnológico por fuentes renovables y convertirse en una verdadera transición energética justa, es decir, una que abarque la reparación integral de los daños históricos ocasionados por la minería y establezca el cierre justo de la mina de Carbones del Cerrejón como condición ineludible ya que mantener la explotación contradice las metas de descarbonización.

 

En este sentido, la transición justa debe estar orientada por principios innegociables como la reparación integral del territorio, que implica superar la visión fragmentada y tecnocrática de la compensación; el cierre minero justo como condición para la transición; la participación vinculante y la autonomía para que las decisiones se co-produzcan con los dueños ancestrales del territorio. 

 

Desde el área de Conflictos Mineros de Censat Agua Viva, se ha respaldado y acompañado a distintas comunidades del sur de La Guajira en sus procesos de resistencia, documentando no solo las profundas afectaciones socioambientales, sino también la creatividad y fortaleza con la que enfrentan las violencias estructurales del extractivismo. Este acompañamiento ha permitido visibilizar las iniciativas de transformación y cuidado colectivo que las comunidades mantienen incluso en condiciones hostiles, con apoyos cruciales como el brindado por fondos internacionales como el Global Greengrants Fund (GGF) directamente a las organizaciones. Respaldo que ha sido clave para fortalecer sus propuestas y convertir la resistencia en acciones concretas de transformación.

 

Este micrositio es una invitación a escuchar sus voces, a recorrer sus formas colectivas de resistencia y a pensar, desde su fuerza y su dignidad, una transición energética que no repita los errores del pasado.

“Porque La Guajira no necesita otro ciclo de saqueo. Necesita reparación integral, justicia socioambiental y la sanación comunitaria del cuerpo-territorio para imaginar y construir un nuevo futuro.”