Autor: Iván Jiménez

El 7 de septiembre, la comisión de conciliación de Senado y Cámara de Representantes de Colombia decidió retirar el artículo 210 del proyecto de ley que otorgaba beneficios tributarios a las empresas que desarrollen proyectos de extracción petrolera en yacimientos no convencionales. Un gran éxito para el movimiento contra el fracking en Colombia.
Sin embargo, el Gobierno nacional logró incorporar la fractura hidráulica en el Plan de Desarrollo Nacional. La tensión se siente en el ambiente.

En esta entrevista, realizada el martes 22 de septiembre de 2020, hablamos sobre los impactos ambientales y energéticos del fracking en la región y en el país, y sobre las luchas sociales que se desarrollan contra este método de extracción. La fractura hidráulica se caracteriza por ser un método que deteriora el medio ambiente y genera inequidad energética, por cuanto contamina el agua, destruye el paisaje y amplía la desigualdad económica. Por eso ha despertado un movimiento social diverso e integral, el cual aborda un enfoque académico y político —Ecología Política— que ha logrado concientizar y movilizar a buena parte de la población, al reconocer en el fracking la avaricia trasnacional que acrecienta su riqueza y aumenta la frontera extractiva.

 

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